martes, 1 de octubre de 2013

La incipiente madurez de la administración electrónica

Retomo la actividad bloguera en el marco del debate iniciado por alorza en su post Mi novia es una zombie de es.publico. La tesis de Alberto es que la Administración Electrónica está muerta y que debemos abordar lo que denomina Gobierno Abierto. Mi respuesta, que aparece en los comentarios del citado post, es la siguiente.

A mi modo de ver la AE no está muerta, simplemente se encuentra en la pendiente de decepción dentro del ciclo de adopción de nuevas tecnologías (lanzamiento – pico de sobreexpectación – pendiente de decepción – rampa de ilustración – meseta de productividad). De hecho, yo creo que ya se ha superado esta fase y estamos en una etapa incipiente de la llamada rampa de ilustración. Esta circunstancia explica que haya disminuido la atención y las referencias en la literatura europea con relación a Malmo 2009, que coincidió con un punto cercano al pico de sobreexpectación.

Además de la propia lógica del ciclo, nuestra incompetencia ha tenido mucho que ver con la decepción que se percibe en el momento presente. La AE, que en cierto modo me recuerda al AVE (aquí sí que ha habido millones de verdad, por si queremos preguntarle a la ciudadanía), ha dejado al descubierto algunos de nuestros más rancios vicios y defectos como sociedad y como AAPP: fascinación irracional por la tecnología y las infraestructuras (en realidad, complejo de inferioridad), búsqueda de la medalla antes que del beneficio (esto es, evaluación de impacto delirante o ausente, parte intencionada parte incompetencia), despotismo ilustrado (lenguaje críptico, experiencia de usuario “world class”), rigor (mortis) jurídico (requerimientos estratosféricos, firma electrónica: lector, middleware, …), resistencia (especialmente interna) a cualquier cambio (del ocasional boicot abierto, que alguno he visto, a la más generalizada pasividad escéptica y cómoda, que también), …

Y aun y todo, como bien señalas, se han logrado éxitos: la digitalización interna y la no relación del ciudadano con la administración tributaria, son también AE. La implantación de nuevos sistemas ha sido el principal elemento tractor de la reingeniería en las AAPP, con el límite siempre en la resistencia de la organización. Muchos servicios digitales para empresas funcionan más que aceptablemente.

Tampoco hay que volverse loco con el tema de los nuevos dispositivos. Muchos de los trámites seguirán haciéndose a través de un PC (con Windows) desde una mesa de trabajo. El PC (con Windows) sigue siendo la herramienta personal de trabajo por excelencia, y posiblemente lo siga siendo durante más tiempo del que corresponde al ciclo de vida de un servicio electrónico. Hay tiempo para adecuar a otros dispositivos (y SOs) aquellos servicios cuyo público objetivo y la propia naturaleza del servicio recomienden hacerlo. Por una vez tengamos racionalidad y perspectiva. Y pragmatismo (Windows): como bien dices, dejemos los derechos para cosas importantes.

Yo lo tengo claro: la administración será electrónica en la medida que lo sea la sociedad. Es decir sí o sí. Ahora se trata de continuar impulsando la rampa de ilustración para alcanzar a la meseta de productividad. Por supuesto con liderazgo, innovación, visión estratégica, …, esto es, intentando superar nuestros vicios y defectos tradicionales. ¿Merece la pena el esfuerzo de aprender una nueva forma de interacción que uno va a usar, como mucho, una vez al año (o menos)? Es simplemente una cuestión de ritmos y prioridades. En algunos años pocos concebirán una tramitación que no pueda ser electrónica. Y para entonces, algo habremos aprendido para facilitar el uso.

¿Gobierno abierto? Bien, pero no sé porque en esto nuestros vicios y defectos proverbiales van a ser más fáciles de superar. Si queremos ser pragmáticos, lo mejor sería aprovechar el ingente esfuerzo realizado en descubrir, como decía Edison, las 10.000 maneras en que la AE no funciona, para, sobre este conocimiento, hacer que funcione.

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